miércoles, noviembre 23, 2016

Neptuno

¿Podíamos llegar a Neptuno en trineo?
Tú decías que sí.
Tú decías que lo fabricarías. Dijiste: yo fabrico un trineo, cuando te dije que teníamos que irnos, que había que ir a Neptuno antes del viernes negro.
Yo no tenía botas adecuadas, te dije, no tengo botas adecuadas. No había pensado en botas y ahora hace frío. Hay cosas en las que no piensas y de repente.
Me miraste y me dijiste: yo te las fabrico. Eras como una maga, aunque decías que no te gustaban los magos ni la magia. Yo decía alguna cosa, decía trineo, por ejemplo, y tú decías que podrías fabricarlo.
¿Con qué material? preguntaba yo intentando entender, yo que siempre he tenido una ambigüedad extraña entre imaginación desatada y racionalismo pragmático.
Fabricaré tus botas con besos, dijiste. Botas resistentes al frío, trineo que nos lleve a Neptuno, todo con besos, con saliva adictiva, todo quedará perfecto y podremos salir, decías.
Yo te miraba como se mira con curiosidad a alguien dentro de un garaje un sábado por la mañana, a alguien que fabrica algo que no se sabe si funcionará pero que merece la pena ser observado apasionadamente en su fabricación. Eso me dice todo el mundo: que me concentre en la fabricación.
Yo tengo una escafandra de lana de colores y ganas de mirar por la ventanilla del trineo para ver cómo se ve el mundo desde fuera.
Mirándote dentro del garaje donde saltaban chispas de tus manos de maga, me preguntaba si en realidad yo no había estado viendo el mundo desde fuera siempre.

2 Comments:

Blogger Dot Weems said...

aqui hay esperanza, espero que no haya sido un sueño

23:13  
Blogger samsa said...

Cómo saber si algo es sueño o no?
Hay manera?
Gracias Dot Weems.
Un abrazo.

01:42  

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